El "Dilema del Junior". Cómo la IA está rompiendo el primer peldaño de la carrera profesional.
Un estudio reciente del Laboratorio de Economía Digital de Stanford, titulado "¿Canarios en la mina de carbón? Pérdidas de empleo en etapas tempranas de la carrera y exposición a la IA" examinó millones de registros de nóminas estadounidenses durante tres años. Los investigadores encontraron un patrón sorprendente: el empleo de jóvenes de 22 a 25 años en puestos expuestos a la IA, como atención al cliente y marketing, ha disminuido significativamente.
Históricamente, el primer empleo de un graduado en Administración y Dirección de Empresas consistía en una fase de "aprendizaje por ejecución". Tareas como el análisis básico de datos, la redacción de informes preliminares, la limpieza de bases de datos o la gestión de agendas eran el rito de iniciación. Eran tareas rutinarias, sí, pero servían para entender la cultura de la empresa y ganar la experiencia necesaria para ascender.
¿Qué ocurre cuando la IA hace esas tareas mejor y más rápido?
El estudio del Stanford Digital Economy Lab arroja datos reveladores: en sectores altamente expuestos a la IA, la contratación de perfiles "junior" (entre 22 y 25 años) ha experimentado una caída relativa del 13%. Esto crea el llamado "Dilema del Junior": si la IA se encarga de las tareas de entrada, ¿cómo van a adquirir los recién graduados la experiencia necesaria para llegar a puestos intermedios?
Durante generaciones, ha existido una regla no escrita en el ámbito laboral. Los principiantes, asumían las tareas menos atractivas —el trabajo pesado— a cambio de la oportunidad de aprender de colegas experimentados y ascender profesionalmente. Era una forma de aprendizaje remunerado, una incorporación a una profesión. Pero la IA ha roto este escalón inicial de la escalera del desarrollo profesional. Los datos sugieren que las tareas rutinarias de nivel inicial se están automatizando cada vez más y la contratación de personal de nivel inicial está disminuyendo rápidamente.
En este contexto, en el que muchos empresarios se preguntan para qué invertir en jóvenes con poca experiencia si la IA puede cubrir gran parte de las tareas rutinarias, la realidad es que las empresas ya no buscan a alguien que simplemente "sepa hacer" la tarea rutinaria, sino a alguien que sepa supervisar y potenciar a la IA que realiza esa tarea. La escalera profesional no ha desaparecido, pero el primer peldaño ha cambiado de forma. Ahora, para entrar, ya no basta con el título; se requiere la capacidad de integrar flujos de trabajo con Inteligencia Artificial desde el primer día.
Por tanto, se puede decir, que la formación en IA va a dejar de ser una ventaja competitiva para un estudiante de ADE para convertirse en el estándar de supervivencia. Aquellos que entiendan cómo usar la IA para acelerar su propio aprendizaje y aportar valor estratégico desde el puesto más básico serán quienes ocupen esos nuevos espacios en las organizaciones.
Puedes ver el estudio completo aquí: Canaries in the Coal Mine? Six Facts about the Recent Employment Effects of Artificial Intelligence
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